La entrada en vigor de la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, y del Real Decreto 1055/2022, de envases y residuos de envases, ha supuesto un cambio importante para todo el sector del packaging en España. El nuevo marco normativo pone el foco en la prevención, la reducción del impacto ambiental de los envases a lo largo de todo su ciclo de vida y la transición hacia una economía circular. No basta con que un envase cumpla una función práctica o comercial, también debe responder a una lógica de sostenibilidad, trazabilidad y adaptación normativa.

Para una empresa como IMSanchis, especializada en soluciones de papel para comercio, alimentación y distintos sectores profesionales, esta evolución legal refuerza una línea de trabajo que la marca lleva tiempo integrando en su manera de producir, diseñar y entender el packaging. Para IMSanchis, la sostenibilidad forma parte esencial de nuestra identidad empresarial como pioneros en el uso exclusivo de papel certificado de plantaciones sostenibles para la fabricación de sus bolsas de papel.

La nueva normativa cambia el enfoque tradicional. El Real Decreto 1055/2022 establece que el régimen jurídico de los envases debe orientarse a prevenir y reducir su impacto ambiental durante todo su ciclo de vida, priorizando la prevención, la reutilización y el reciclado frente a otras opciones menos favorables. Además, la Ley 7/2022 introduce medidas fiscales para incentivar la economía circular, entre ellas el impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables.

Este contexto tiene una lectura muy clara para el mercado, las empresas que fabrican o comercializan packaging necesitan revisar materiales, formatos, procesos y argumentos comerciales. Y ahí IMSanchis parte con una ventaja relevante: nuestra propuesta gira en torno al papel como material principal y a un enfoque de fabricación que ya conecta con varios de los principios que hoy exige el mercado, como la reciclabilidad, la biodegradabilidad, la reutilización y el origen responsable de la materia prima, destacamos precisamente el uso exclusivo de papel certificado, la inversión en procesos respetuosos con el medioambiente y una orientación sostenida hacia soluciones más responsables.

Lo que cambia no es solo el material, también la manera de diseñar

La ley obliga a sustituir unos materiales por otros y a pensar mejor el envase. Eso afecta al tamaño, al gramaje, a la funcionalidad, a la facilidad de reciclado, a la información que acompaña al producto y a la coherencia de la solución con un modelo más circular. El packaging, más allá de la estética o el coste inmediato, tiene que justificarse también desde su comportamiento ambiental y desde su encaje en una cadena de uso y gestión más responsable.

Ese cambio encaja muy bien con la forma en que IMSanchis plantea sus proyectos. Una bolsa de papel coherente con una estrategia ESG debe nacer de un briefing técnico y de marca a la vez, nosotros acompañamos a nuestros clientes en la definición de material, formato, personalización y criterios de circularidad. Este proceso es especialmente relevante en el contexto actual: se trata de fabricar bolsas o soportes de papel, ayudando a que cada solución responda a los nuevos requisitos del mercado.

La respuesta de IMSanchis a esta realidad normativa no se basa en una posición de marca que ya estaba construida sobre la sostenibilidad y la calidad.

Por un lado, el uso de papel certificado procedente de plantaciones sostenibles. Por otro, presentamos la bolsa de papel como una solución reciclable, biodegradable y reutilizable, y vinculamos nuestra actividad a procesos de fabricación respetuosos con el medioambiente. Además, dentro de nuestra política integrada de calidad, IMSanchis declara objetivos ligados al crecimiento sostenible, al cumplimiento legal y normativo, a la mejora continua y a la seguridad alimentaria de sus productos.

Todo eso tiene una traducción práctica muy clara. En un entorno en el que la normativa exige más control, más coherencia y más responsabilidad, IMSanchis se posiciona como un partner capaz de acompañar a sus clientes en decisiones que ya no son puramente operativas. Elegir bien un envase hoy implica valorar sostenibilidad, imagen, funcionalidad, normativa y experiencia de uso al mismo tiempo. Esa visión más amplia es precisamente la que la marca proyecta en su comunicación actual.

Otro aspecto importante es que la nueva regulación no se entiende de forma aislada. Va de la mano de una demanda creciente de trazabilidad, transparencia y garantías. En este sentido, IMSanchis también ha comunicado la implantación de estándares como BRC Packaging y FSC, una señal clara de preparación para un entorno en el que la sostenibilidad debe ir acompañada de control, fiabilidad y procesos sólidos.

Esto es especialmente relevante en sectores como la alimentación, el fast food, la farmacia o el comercio especializado, donde el packaging debe cumplir múltiples funciones a la vez: proteger, comunicar, facilitar el uso y responder a expectativas normativas y ambientales cada vez más altas. En esos sectores, trabajar con un proveedor que ya integra sostenibilidad, calidad y criterio técnico aporta un valor diferencial real.

En términos de marca, la Ley de Residuos y el nuevo marco sobre envases suponen tres cosas para IMSanchis:

Primero, una validación de su posicionamiento. El mercado se mueve hacia soluciones más circulares y hacia materiales y procesos mejor justificados, un terreno en el que IMSanchis ya estaba trabajando desde antes.

Segundo, una mayor exigencia técnica y documental. La normativa obliga a todo el sector a trabajar con más rigor, algo que favorece a las empresas que ya entienden la sostenibilidad como parte estructural de su propuesta y no como un simple argumento comercial. Esto se alinea con la política de calidad y cumplimiento legal de IMSanchis.

Tercero, una oportunidad para reforzar su papel como asesor estratégico en packaging de papel. En un momento en el que muchas empresas necesitan adaptar sus envases a nuevas exigencias, IMSanchis puede aportar no solo fabricación y personalización, sino también acompañamiento en decisiones de material, formato y circularidad.

La nueva legislación está transformando el packaging en España. Pero, más allá del cumplimiento, también está redefiniendo qué esperan las marcas de sus proveedores. Ya no se busca solo un envase que funcione. Se busca una solución que encaje con la normativa, con los valores de la empresa, con la experiencia del cliente y con una visión más responsable del producto.

En este contexto, IMSanchis responde a la Ley de Residuos desde una trayectoria y una propuesta que ya integran sostenibilidad, calidad, papel certificado, circularidad y adaptación a las necesidades reales de cada cliente. Esa es, probablemente, una de las claves más importantes de esta nueva etapa del sector: la norma obliga, pero también pone en valor a las empresas que llevaban tiempo haciendo bien las cosas.

1. ¿Cómo afecta la Ley de Residuos al packaging de las empresas?
La Ley de Residuos obliga a las empresas a revisar sus envases desde una perspectiva más amplia: materiales, diseño, reciclabilidad, reutilización y trazabilidad. El packaging ya no solo debe cumplir una función práctica o comercial, debe adaptarse a un modelo más sostenible y alineado con la normativa vigente.

2. ¿Qué debe tener en cuenta una empresa al elegir un packaging adaptado a la nueva ley?
Debe valorar aspectos como la reducción de material innecesario, la facilidad de reciclado, el origen de la materia prima, la funcionalidad del envase y su coherencia con una estrategia de sostenibilidad. Elegir bien el packaging es cada vez más importante tanto para cumplir la normativa como para reforzar la imagen de marca.

3. ¿Por qué el packaging de papel gana protagonismo en este nuevo contexto?
Porque puede ofrecer una respuesta eficaz a las nuevas demandas del mercado cuando se diseña de forma adecuada. El papel aporta reciclabilidad, versatilidad, personalización y una percepción más responsable, siempre que la solución esté bien planteada y adaptada al uso real del producto.

4. ¿Cómo responde IMSanchis a las nuevas exigencias del sector del packaging?
IMSanchis responde con una propuesta basada en papel certificado, criterios de sostenibilidad, calidad de fabricación y acompañamiento técnico para desarrollar soluciones de packaging más responsables. En un contexto normativo más exigente, la marca ayuda a sus clientes a encontrar envases que combinen funcionalidad, imagen y adaptación al mercado actual.

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